¿Cuántas veces habéis oído eso de boca de
vuestros padres? Porque yo perdería la cuenta de las veces que lo he oído de
boca del mío.
Supongamos que sois recién
licenciados/ingenieros/diplomados de clase media, hijos de padres trabajadores sin
estudios, con algún que otro máster hecho, prácticas en empresas, currillos
basura... que con 26 seguís en casa de papi y mami. Suponed ahora que además
(¡además!) sois féminas víctimas del patriarcado (estudiáis y fregáis a tiempo
completo). Desempleadas, mal pagadas, hartas de dejaros los cuernos estudiando
y también (¡también!) de hacer eso que llaman "labores del hogar",
porque oye, ya que una no "trabaja", habrá que arrimar el hombro
(aunque el sector masculino del hogar se toque los pendones porque ya ha
concluido su jornada laboral o porque sí, que al parecer limpiar el polvo cansa
después de currar, pero no después de estudiar las mismas horas o más).
Seguramente hayáis trabajado por primera vez el verano de los 18, en esa
especie de arrebato de madurez que sigue siendo exactamente igual con 26.
Posiblemente pusierais copas, fregarais váteres, cuidarais niños... (todo ello
muy digno, que quede claro) tras la gran paliza de Selectividad y de todo el
instituto. A continuación vendría la universidad, que era lo que había que
hacer para tener el futuro asegurado, ya sabréis eso de "tú estudia, hijo,
que lo que estudias es pa´ti". Años y años de esfuerzo combinados con la
bayeta y con las mismas restricciones que cuando tenías 18. Pero había que
seguir empollando, porque no había curro, y eso que una carrera te abría todas
las puertas. Así que a por el máster. ¿Quién puede pagarse un máster hoy en
día? Mejor hincar los codos el doble, que seguro que te dan beca. De hecho has
tenido beca por tus buenas notas toda la vida porque sabes que poder estudiar
es algo que les debes a tus padres, y valoras tanto su esfuerzo y su
sacrificio, que decides machacarte al máximo para rozar la perfección y que no
tengan que poner un duro. Pero nadie te aplaude, "es tu obligación".
¿Ah, sí? ¿La obligatoria no era la Secundaria? Podía haberme unido al gremio de
los que pasaron de todo en 4º de ESO, pero me dio por licenciarme. Qué manía
con echarlo todo en el mismo saco. Total, "la niña está estudiando",
es todo igual, ¿qué más da el Bachillerato que el 2º Máster? Estudiar es todo
lo mismo, y mientras estudie en casa siempre será "la niña". ¡Por
favor, señores! ¡La niña perdió la inocencia a los 17! Pero es igual, las niñas
hacen cosas de niñas, estudian (pintan, colorean, hacen resúmenes de libros con
portadas hechas con plastidecor) y "ayudan en casa". Y, ay como se
les ocurra quejarse de su situación... Entonces la gran frase cierrabocas:
"Tú no sabes lo que es trabajar". "Yo llevo 30 años trabajando
para que tú te vistas, comas y estudies". Ole. Y eso no es una obligación,
¿no? ¿No se llama... "cuidar de tus hijos"? Fíjate que hasta he oído
y todo que si no lo haces vienen unos señores que se llaman "protectores
del menor" o "servicios sociales" y te los quitan... Te lo
escupen así, como si se arrepintieran de haberte criado, oiga. Haberla dejado
en los pantalones, ¡no te jode! ¡Perdón por haber venido al mundo! ¡Pero yo sí
sé lo que es trabajar!, habréis pensado. Igual hasta lo habéis dicho. Y aquí me
interesa mucho saber qué os han respondido, porque suele ser la secuencia en la
que los argumentos se agotan y se dice eso de: "Ya trabajarás y te darás
cuenta", a veces en un tono que no invita a seguir conversando. Mi padre ha
dicho que la diferencia es que yo no aguanto a ningún jefe que me haga la vida
imposible. Es increíble, ¿verdad? 26 años en casa y aun no saben quién eres ni
a qué te has estado dedicando todos estos últimos 8 o 10 años de tu vida... ¿No
es soportar que te hagan la vida imposible hacer 6 años de carrera gracias a
profesores hueso? ¿No es soportar que te hagan la vida imposible los que te
hacían bulling en el instituto, ni quedarte todo un verano sin ver el sol por
haber sacado tres veces seguidas un 4,9? Pues no. Porque la diferencia está en
que nuestros padres lo soportan por dinero, por un dinero para darnos de comer.
Si no traes un sueldo, lo que haces no vale nada. ¿Para eso he sacrificado
espichas y fines de semana, relaciones, mi cuerpo esbelto y mis hobbies? ¿Para eso dejé la guitarra, la pintura y todo que me hacía
feliz? Yo que pensaba que había aprendido de los sacrificios de mis padres, que
son los mimos que hicieron los suyos… Y resulta que no, que mi sacrificio no es
como el suyo. Claro que no, y lo sé. Sé que no tuvieron las mismas
posibilidades que yo, en parte por dármelas a mí, y no hay un día que no me
pese y que no se lo agradezca. Lo mejor que se me ocurre hacer es matarme a
estudiar y trabajar en lo que pueda, para el día de mañana hacer lo mismo por
mis hijos, y para el día de hoy, dejar de depender de su bolsillo. Pero no
importa que mi generación haya aprendido esos valores, porque no sabemos lo que
es trabajar, y quien sí lo sabe, tiene la última palabra.
La realidad es que te has sacado una
licenciatura/ingeniería/diplomatura (que no es algo que todo el mundo haga, más
que nada porque a algunos no les apetece o son más listos) a golpe de escoplo y
martillo en tu propio cráneo (¡anda, justo como papá y mamá te sacaron
adelante, luchando!), mientras limpiabas el pis reseco que salpica la tapa del
váter y doblabas calzoncillos (no todo iba a ser estudiar, también hay que
relajarse) de tus familiares (ya que ellos trabajan por y para ti, qué menos),
y hacías la comida (por cierto, no tienes ni puta idea y eso que cocinas desde
los trece, “hazlo como yo te digo y a la hora que te lo digo”) cada día. Algunos
días no podías con todo y estabas cansada, pero no podías soportar ver a tu
madre llegar de currar 12 horas y verla planchar. Así que hacías los trabajos
para clase de mala manera y planchabas. Clase por la mañana y por la tarde con
notas excelentes + labores del hogar= tú no sabes lo que es trabajar. Luego has
currado de julio a septiembre, que no vas a estar todo el verano tocándote la
breva, muchas veces mientras te sacabas alguna asignatura en septiembre. Currar
+ Estudiar en verano y aprobar = “Tú no sabes lo que es trabajar”. Más tarde,
te sacaste un máster que te sorbía la vida por culpa del Plan Bolonia
("haber acabado antes la carrera y no te habría pillado, joder, si es que
no estás a lo que estás. ¿Y mis gallumbos, están limpios y planchados
ya?"), con tres meses de prácticas que eran exactamente como ir a currar
(y más, porque del becario y del de prácticas se aprovecha todo el mundo) pero
sin ver un mísero duro. Pero ojo, "es pa´ti". Estudiar con matrícula
de honor + trabajar = "Tú no sabes lo que es trabajar". Y por si era
poco, te hiciste otro máster, que ya que empezabas y tus calificaciones te
daban para otra beca... 14 horas diarias en el ordenador + trabajos de
investigación cuasi tesis= "Tú no sabes lo que es trabajar". Y ahora
te levantas del escritorio, terminadas las clases, dejas el mandil a un lado y
te miras al espejo: Coño, tengo 26 años y sigo donde estaba. Pero no pasa nada,
porque todo lo que he estudiado es pa´mí. Y nunca mejor dicho, para mí y para
nadie más, como si no existiera. No solo por la precaria situación laboral que
vivimos y que parece que va a peor, sino porque ya que has acabado el cole,
ahora puedes dedicarte en cuerpo y alma a fregar los azulejos de la cocina. ¿Te
quejas? ¿De qué? “Tú no sabes lo que es trabajar”.